Aislamiento acústico en instalaciones de fontanería

La contaminación acústica se está transformando en un grave problema actualmente. En pocos años se ha avanzado mucho en la detección de este inconveniente y en la determinación de sus causas, hoy hablaremos de técnicas y medidas para reducir el impacto de las instalaciones de fontanería mediante el aislamiento acústico. La ley nos protege y estamos en nuestro derecho de demandar un entorno sigiloso y agradable en el que poder convivir. Para esto, solo debemos mentalizarnos todos y contribuir con nuestro pequeño grano de arena. Todos podemos conseguir un entorno sin tantos ruidos si ponemos un tanto de nuestra parte y nos mentalizamos con el inconveniente. Si adoptamos medidas en las instalaciones de fontanería, tan simples como las próximas, contribuiremos a un entorno más limpio de ruido de bajantes y desagües en edificios de viviendas o lugares de trabajo.

Ciertas medidas para reducir el ruido de la instalación por fortuna ya están bastante extendidas, tales como empotrar las cañerías de cobre situándolas dentro de cilindros corrugados, la instalación de dispositivos que impidan el golpe de ariete, o bien el uso de tuberías flexibles para conectar la instalación y los grifos de los sanitarios. Otras medidas no son tan comunes, salvo excepciones, tales como emplear abrazaderas flexibles en las instalaciones vistas, desechando las rígidas que se emplean comúnmente; aislar los sanitarios de los tabiques mediante juntas elásticas y del forjado con zapatas flexibles; y el masillado con materiales elásticos en los pasos de los montantes por medio de los forjados.




En cuanto al empotramiento de las conducciones en los muros, se tienen que macizar las regatas, eludir en lo posible los cruzamientos y procurar no incrustar las tuberías en tabicones inferiores al triple hueco, por su mayor masa, además de evitarse con ellos la rotura del menor número de particiones verticales internas “canutos” y, así, impedir fugas acústicas.

Uno de los mejores sistemas es el uso de particiones de cartón-yeso, que están formadas por 2 placas de yeso mantenidas por perfilería interna (montantes) y con relleno normalmente de un absorbente acústico; es recomendable en este sistema no emplear montantes únicos que soporten las dos placas, sino emplear 2 sistemas independientes de montantes (de menores dimensiones), soportando cada uno de ellos de ellos una placa y disponiéndolos a tresbolillo entre sí; la fijación de la tubería se ha de efectuar a la perfilería recayente a la dependencia que estimemos que puede soportar más nivel sonoro (baño, pasillo …); de este modo, al independizar los montantes eludimos la transmisión por vibraciones a la placa correspondiente a la dependencia a proteger acústicamente.

Para las instalaciones de fontanería es extensible en una gran parte a otras instalaciones, sobre todo en lo que se refiere a las abrazaderas elásticas, empotramiento en muros y pasos por medio de forjados; este último punto es de suma importancia por ejemplo en las bajantes: dejar el hueco de paso a través del forjado sin macizar, y falsear la tubería con un ladrillo hueco sencillo es crear un “puente acústico” entre viviendas superpuestas, además de la transmisión del ruido propio de la conducción. Lo apropiado es macizar el hueco del forjado interponiendo además de esto una junta flexible entre éste y la conducción; en lo que se refiere al falseado, lo indicado es emplear un tabicón doble hueco con aislante acústico en su interior o un falseado de placas aislantes. Todo lo anterior es extensible a conducciones de ventilación estática y a cualquier otra que atraviese los forjados. En el caso específico de las bajantes no debe olvidarse la apropiada ventilación de las mismas, pues además de otras consideraciones, es preciso para impedir los ruidos de pistón hidráulico.

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