Factores básicos para un buen aislamiento acústico

Aislar supone impedir que un sonido penetre en un medio o bien que salga de él. Por este motivo, para aislar, se emplean tanto materiales absorbentes, como materiales aislantes. Al incidir la onda acústica sobre un factor edificante, parte de la energía se refleja, otra se absorbe y otra se transmite del otro lado. El aislamiento que ofrece el factor es la diferencia entre la energía percance y la energía transmitida, es decir, que equivale a la suma de la parte reflejada y la parte absorbida.

Existen diferentes factores básicos que intervienen en la consecución de un buen aislamiento acústico:

  • Factor másico: El aislamiento acústico se logra primordialmente por la masa de los elementos constructivos: a mayor masa, mayor resistencia opone al choque de la onda sonora y mayor es la atenuación. Por tal razón, no resulta conveniente charlar de aislantes acústicos concretos, pues son los materiales normales y no como ocurre con el aislamiento térmico.
  • Factor multicapa: Tratándose de elementos edificantes constituidos por múltiples capas, una predisposición conveniente de ellas puede prosperar el aislamiento acústico hasta niveles superiores a los que la suma del aislamiento individual de cada capa, pudiese lograr. Cada elemento o bien capa tiene una frecuencia de resonancia que depende del material que lo compone y de su espesor. Si el sonido (o bien estruendos) que llega al elemento tiene esa frecuencia generará la resonancia y al vibrar el factor, generará sonido que se sumará al transmitido. Por esta razón, si se disponen 2 capas del mismo material y diferente espesor, y que por tanto van a tener diferente frecuencia de resonancia, la frecuencia que deje pasar en demasía la primera capa, va a ser absorbida por la segunda.
  • Factor de disipación: Asimismo mejora el aislamiento si se dispone entre las 2 capas un material absorbente. Estos materiales acostumbran a ser de poca densidad (treinta kg/m3 – setenta kg/m3) y con gran cantidad de poros y se ponen por norma general pues además de esto acostumbran a ser asimismo buenos aislantes térmicos. De esta manera, un material absorbente puesto en el espacio cerrado entre 2 tabiques paralelos mejora el aislamiento que ofrecerían dichos tabiques por sí mismos. Un buen ejemplo de material absorbente es la lana de roca, en la actualidad el más empleado en este género de construcciones.

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