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Los amortiguadores acústicos son usados en oficinas, viviendas e instalaciones profesionales, como los estudios de grabación, con el fin de reducir o amortiguar el ruido, tanto el que se produce en el interior como el que proviene del exterior. Los diferentes tipos de amortiguadores acústicos cuentan con características específicas en función de aspectos como las vibraciones, los ecos o el grado de reducción de ruido que se necesita lograr.

Podemos dividir los amortiguadores de ruidos en 3 tipos principales: amortiguadores de difusión, amortiguadores absorbentes y amortiguadores de trampa de graves. Veamos uno por uno cuáles son y qué características ofrecen en cuanto a lograr el mejor aislamiento.

Amortiguadores acústicos difusores

Los difusores se emplean principalmente en techos o paredes rectas, puestas de forma paralela. Su función es difuminar el sonido de tal modo que se extienda y sea mucho menor del que podría notarse. Se pueden usar junto a los elementos absorbentes para aumentar la eficacia de la instalación.
Los paneles difusores más económicos están fabricados en madera. Se componen de unas hojas de contrachapado con forma de caja, que se pueden instalar permanentemente o transportar de un lugar a otro, ya que hay tipos de paneles modulares que simplemente se ponen en la zona donde se quiere difuminar el ruido y se recogen cuando no se necesitan.
Otros difusores, también fabricados en madera, tienen unos patrones más complejos, con formas irregulares y piezas colocadas en distintas profundidades para que las ondas de sonido se dispersen más y mejor. Ademas, pueden encontrarse placas cubiertas con espuma o fibra de vidrio. Normalmente se emplean en salas de tamaño reducido, como locales de proyección de películas en pantallas de televisión.
Las placas de yeso laminado, muy presentes hoy en día en todo tipo de soluciones constructivas, tienen características de difusión. Además, se pueden encontrar con otras capacidades de aislamiento, como térmico o hidráulico.

Tipos de amortiguadores acústicos absorbentes




Al igual que los difusores, los amortiguadores absorbentes reducen la cantidad de eco que se puede producir en una sala. Los materiales empleados absorben toda frecuencia que se encuentre por encima de los 500 Hz, reduciendo los tiempos de reverberación que se produce en una habitación. El resultado es un sonido más claro, sin ecos y con una direccionalidad fácilmente reconocible. Es decir, cuando un sonido interior viene de la derecha, solo se oye por ese lado, sin rebotes ni expansión del sonido.
Considerados materiales de gama media, posiblemente el más conocido sea la fibra de vidrio, que se puede encontrar en forma de placas de fácil manejo, perfectas para espacios de menor tamaño, instalación en techos registrables, etc. Para zonas más amplias hay rollos de fibra, que se extienden con facilidad y cubren una mayor superficie.
Otro amortiguador acústico absorbente es la lana de roca, con unas características similares a las de la fibra de vidrio, aunque algo más rígida. Se encuentra disponible en forma de placas o paneles de tamaño similar a los de las placas de yeso laminado.

Amortiguadores de trampa de graves

Para absorber los ruidos a frecuencias bajan se usan las trampas de graves. Este tipo de materiales se utilizan sobre todo en espacios de gran tamaño, como auditorios, salas de conferencias o estudios de televisión.
El propósito de estos amortiguadores es reducir las ondas estacionarias y cualquier interferencia acústica que puede darse en el interior del espacio, principalmente en las esquinas, donde unas ondas chocan contra otras y se produce un efecto muy desagradable. Por ello, es habitual colocar trampas de graves en los rincones de estas instalaciones, aunque también se puede poner en paredes y techos. El material más utilizado es la espuma de poliuretano de alta densidad, que a menudo se combina con tejidos para darle un acabado más atractivo, como los que se suelen ver en las grandes salas de proyección.

¿Qué tipo de amortiguador acústico elegir?

A la hora de aislar un espacio para evitar que el ruido produzca ecos o el exterior impida oír adecuadamente, lo primero que se debe hacer es un estudio de las características de la estancia. Una vez que se conocen estas, se podrán tomar las decisiones acertadas. Algunas veces será suficiente con un solo tipo de amortiguador, mientras que otras lo mejor es combinar varios de estos para conseguir el sonido más limpio.